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Azafrán y Cinabrio

e    d     i     c     i     o     n     e     s

Benjamín Valdivia (ed.):
La muerte de Venus

Otto-Raúl González:
Diez colores nuevos

Stephen Crane:
Los jinetes oscuros. Poesía completa.

Luis Manuel Pérez-Boitel:
No llames en la noche

Benjamín Valdivia
Senderos de un publicista.
Diálogos con la obra de Eulalio Ferrer.

Hugo de Sanctis:
Canción al prójimo

Jorge Leónidas Escudero:
Le dije y me dijo. Antología poética.

Agustín Cortés Gaviño:
...Y otros regresos. Obra literaria reunida.

Benjamín Valdivia et al :
Hablar en lenguas. Poemas traducidos en ocho idiomas.

Javier Báez Zacarías:
Para asuntos comerciales

Colección "Autores contemporáneos":
* Víctor Sahuatoba: Cuaderno de San Miguel
* Miguel Aguilar Carrillo: Laberinto del cuerpo

 

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PENÉLOPE Y LAS HORAS SIN RETORNO

II Premio Internacional de Poesía Desiderio Macías Silva

AUTOR: Juan Antonio Molina Gómez
SERIE: Poesía
ISBN: 970-95131-1-7
PÁGINAS: 47
TAMAÑO: 14 x 21 cm.
PRECIO: $ 3 US (En México: $30 pesos)

 

Con Penélope y las horas sin retorno Juan Antonio Molina Gómez obtuvo, entre casi cuatrocientos participantes de veintisiete naciones, el Premio Internacional de Poesía Desiderio Macías Silva 2006, convocado por Azafrán y Cinabrio ediciones junto con el Instituto Cultural de Aguascalientes. Estos poemas que presentamos se fundamentan en la hondura de la percepción y traban una relación entre las evocaciones arquetípicas y la vida cotidiana, para rescatar el valor de la sonoridad y la imaginación plenamente verbal donde tienen sitio la muerte y el amor, el tiempo, el despertar y el dormir, el abandono y la memoria.

ÍNDICE:

I. SILENCIOS
Ciudad
La clemencia de la memoria
Desposeídos
Plenitud
Cuerpos
Evocación
Noche imaginaria
Cuerpo desnudo
Abandono
Contemplándonos
Atardecer
Isla
Música en el jardín de las tullerías
Instantes

II. SUSURROS
Manos
Otro viento
Frente a la ventana
Alguien tiene que amar
Distancia
Éxtasis
Expresión indispensable
Sombras
Redención
Silencios
Todo el azar
El agua y la oscuridad
Extender las manos
El cuerpo avanza
Aspiración vacía

Dos poemas de la obra premiada:

LA CLEMENCIA DE LA MEMORIA

La madrugada crece henchida de presagios, de tiempo
minucioso en algún secreto laberinto, en sótanos lacrados
con agua y láudano bajo el córvido vuelo de secretas tristezas.
Manos que perdieron la fe en los pálidos augures, en el
infernal silencio de los terribles naufragios, se agitan,
como perros ulcerados, en la claridad incierta de los días,
en el estupor del tiempo y la memoria. Todo lo demás son
ojos entreabiertos por la espera taciturna de un insensato
olvido, enigmas que emboscan su portento en las calaveras
de otras muertes y esas imágenes enterradas que nos regala
la locura como una lluvia tenue que repliega sus alas y reposa.
Te miras en la tarde, transparente sobre la deriva
de las horas, en la erguida paciencia de los muros y los ecos
que salmodian débiles susurros en letargo. Las últimas luces,
delirios circulares, abren tu cuerpo como un tallo de silencio,
invisibles caricias sobre espejos
y chopos de agua te rodean la cintura en un grito de sangre
y afilada centella. La realidad te desea, inventa tu cuerpo,
se desdobla y se mira en tus ojos
con el peso de la enorme hermosura, reflejo sosegado,
tiempo y belleza, agua y luz, todo es lo mismo
en este jardín de racimos amorosos
donde agoniza la melancolía.
Toco tu mano, tibia, como el vértice de un río inmenso,
calmado, en este cielo que siempre retrocede
al infinito poniente de la tarde. Algunas cosas
palidecen con las horas, se visten
de remiendos húmedos de lluvia, óyelas y piensa en ellas, tú
—la que sueño o la que eres— en el fulgor
inanimado del silencio. Entro en este mundo sólo
por ti, junto al viento que nunca nos olvida, por
tus ojos que observan fijamente los bosques petrificados
donde los pájaros agonizan en los pechos insomnes.
Ven hasta mí, imagen del ayer y del mañana,
a este tiempo no vivido, al frío rubí de transparencia
diabólica, a las sombras que disuelven los espejos
en las alcobas vacías. Las aristas incendiadas de las formas
nos envuelven en la clemencia de la memoria,
en este corazón de amor sin muerte que en los dos late.


EVOCACIÓN

En esta noche transparente, las manos en letargo
suplen a las palabras y sus vértigos,
al tiempo tántrico y promiscuo
en un delirio de sueños inmutables.
Un amor confuso habita el caudal secreto,
espasmódico, de todo cuanto avanza y parpadea,
hasta los límites en que somos destruidos
por el extremo ejercicio de la belleza.
Enardecidos instantes, dichosos
de infinito en el rumor de los cuerpos
que no se disipan, reverberando en el vacuo
espejo de liviano costado
donde el tacto se derrite como cera.
Un viento impaciente penetra por los intersticios
de nuestros deseos, ahoga los confines
invernales del delirio en una certidumbre pervertida.
De nuevo robaremos el fuego de los dioses
junto a la luna que se prende en la piel,
excavando en las arterias de una adversa evocación.