Catálogo  Autores  |  Servicios   Pedidos   Convocatorias 

 

Azafrán y Cinabrio

e    d     i     c     i     o     n     e     s

Benjamín Valdivia (ed.):
La muerte de Venus

Otto-Raúl González:
Diez colores nuevos

Stephen Crane:
Los jinetes oscuros. Poesía completa.

Luis Manuel Pérez-Boitel:
No llames en la noche

Benjamín Valdivia
Senderos de un publicista.
Diálogos con la obra de Eulalio Ferrer.

Hugo de Sanctis:
Canción al prójimo

Jorge Leónidas Escudero:
Le dije y me dijo. Antología poética.

Agustín Cortés Gaviño:
...Y otros regresos. Obra literaria reunida.

Benjamín Valdivia et al :
Hablar en lenguas. Poemas traducidos en ocho idiomas.

Javier Báez Zacarías:
Para asuntos comerciales

Colección "Autores contemporáneos":
* Víctor Sahuatoba: Cuaderno de San Miguel
* Miguel Aguilar Carrillo: Laberinto del cuerpo

 

contacto@ayc.com.mx

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Poema procedente de

DIEZ COLORES NUEVOS

de Otto-Raúl González

ANADRIO

Quien primero vio una nube de coloranadrio

era un joven pastor de diecisiete abriles

que más tarde fue monarca de su reino

y hombre feliz hasta decir ya no,

porque el anadrio es el color de la alegría

y de la buena suerte.

                              ¡Y de la buena suerte!

                              ¡Y de la buena suerte!

                              ¡Y de la buena suerte!

En mil quinientos veinte

un español porquerizo de Castilla

vino a América y cuando se internó en la selva

vio un árbol de color anadrio;

ese mismo soldado de fortuna

más tarde comió con Carlos V

y fue virrey;

porque el anadrio es el color de la alegría

y de la buena suerte.

                              ¡Y de la buena suerte!

                              ¡Y de la buena suerte!

                              ¡Y de la buena suerte!

En la época moderna otras personas

han visto objetos de color anadrio

y su suerte ha cambiado en forma radical.

Un pescador vio una sirena cuya cola

era anadria y desde entonces

pescó y pescó y pescó y pescó y ahora

es dueño de una flota ballenera;

porque el anadrio es el color de la alegría

y de la buena suerte.

                              ¡Y de la buena suerte!

                              ¡Y de la buena suerte!

                              ¡Y de la buena suerte!

Vendía periódicos un niño,

rapaz sin desayuno, de pobreza trajeado,

y un día en su camino vio una piedra

que era, por supuesto, de color anadrio.

Ese niño actualmente es accionista

de una inmensa cadena de periódicos;

porque el anadrio es el color de la alegría

y de la buena suerte.

                              Pinte usted

                              las paredes de su casa

                              de color anadrio

                              y le irá bien.

volver