Catálogo  Autores  |  Servicios   Pedidos   Convocatorias 

 

Azafrán y Cinabrio

e    d     i     c     i     o     n     e     s

Benjamín Valdivia (ed.):
La muerte de Venus

Otto-Raúl González:
Diez colores nuevos

Stephen Crane:
Los jinetes oscuros. Poesía completa.

Luis Manuel Pérez-Boitel:
No llames en la noche

Benjamín Valdivia
Senderos de un publicista.
Diálogos con la obra de Eulalio Ferrer.

Hugo de Sanctis:
Canción al prójimo

Jorge Leónidas Escudero:
Le dije y me dijo. Antología poética.

Agustín Cortés Gaviño:
...Y otros regresos. Obra literaria reunida.

Benjamín Valdivia et al :
Hablar en lenguas. Poemas traducidos en ocho idiomas.

Javier Báez Zacarías:
Para asuntos comerciales

Colección "Autores contemporáneos":
* Víctor Sahuatoba: Cuaderno de San Miguel
* Miguel Aguilar Carrillo: Laberinto del cuerpo

 

contacto@ayc.com.mx

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

TRES POEMAS DE BENJAMÍN VALDIVIA

procedentes del libro

Hablar en lenguas. Poemas traducidos en ocho idiomas.

 

 

 

De: Temporadas perdidas, 1998

 

ORIGEN

 

 

Ella es

la primera mujer:

Su cabellera larga

le recubre la fúlgida cadera.

Es ella La Mujer.

Dios la forjó primero que a los hombres.

Fue su mejor idea, y la creó

porque por siempre la deseaba

(el deseo de un dios es un deseo eterno).

Horrorizado del confín de la belleza

producida,

decidió darle cuerpo al primer hombre

(porque paliara su divino sufrimiento).

Y aquí estoy pronunciando este poema.

 

 

 

URSPRUNG

 

Traducción al alemán por Francisco Manuel López García

 

 

Sie ist

die erste Frau:

Das lange Haar

überzieht ihre glänzende Figur.

Sie ist die Frau.

Gott schmiedete sie vor allen Männer

Sie war seine beste Idee und er schuf sie,

weil er sie auf immer erträumte.

(Das Erträumen eines gottes ist ein ewiges Erträumen)

Und hier bin ich beim Hersagen dieses Gedicht.

 


 

Inédito, 1994

 

NOCTURNO, I

 

 

Sobre el ritmo de los instrumentos nocturnos

suena tu cercanía en el gusto de los vientos presagiantes.

Eso que sobrevive en la altura de un eco

de címbalo que está por escucharse todavía.

En la vegetación incesante de la luna llena

redobla vigilancias el frío sonar.

Todo se alumbra de tan breve esperanza:

hay un trono de espera para ofrecerte el reino,

para que decidas perfeccionar la noche con tus labios,

para que redimas la siguiente palabra.

 

 

 

NOCTURNE, I

 

Traducción al inglés por Pauly Ellen Bothe

 

 

Upon the rhythm of the night instruments

your closeness sounds in the taste of the presagious winds. 

That what survives at the height of a cymbal echo

about to be heard. 

In the incessant vegetation of the full moon

the cold sound redoubles watchfulness. 

Everything inlights in so brief a hope:

there is a waiting throne to offer you the kingdom,

for you to decide to improve the night

a perfect one with your lips,

for you to redeem the next word.

 


 

 

De: Paseante solitario, 1997

 

ÁNGEL DE PLATA

 

Por la escalera del mediodía,

ángel de azul desciendes a los ojos

que por lo alto te contemplan.

Besa tu luz en las pupilas

lo que duran todas las horas

después de haberte visto.

En esa terrestre cavidad celeste

compartimos el cruce de los signos,

las memorias del tiempo y de las razas.

Agua bebemos de otro sitio,

sonrisas y miradas.

Tú, lejos de lo mortal que te ofreciera,

me envías a vivir en la distancia.

Tus palabras acepto,

porque debes regresar a lo que eres:

mismidad resguardada en nubes propias.

Me extravío en el mundo que no pisas.

Vago por las vacías vastedades volátiles.

Te busco entre la comba de la noche,

azul marítima

como tus ropas en la luz de la escalera.

Pero muere la noche sin que hables.

Es la noche una herencia de almas negras.

Y es la luna

redondo libro de plata voladora.

 

 

ANGELO D’ ARGENTO

 

Traducción al italiano por Erika Gavin

 

Per la scala del mezzogiorno,

angelo d’ azzurro scendi agli occhi

che per l’ alto ti contemplano.

Bacia la tua luce nelle pupille

la durata di tutte le ore

dopo averti visto.

In questa terrestre cavità celeste

condividiamo l’ incrociarsi dei segni,

le memorie del tempo e delle razze.

Acqua beviamo di un altro luogo,

sorrisi e sguardi.

Tu, distante dal mortale che ti offro,

mi invii a vivere nella distanza.

Le tue parole accetto,

perchè devi tornare a quello che eri:

medesimità protetta in nubi proprie.

Mi perdo nel mondo che non calpesti.

Vago per le vuote vastità volatili.

Ti cerco tra la volta della notte,

azzurra marittima

come i tuoi vestiti nella luce delle scale.

Però muore la notte senza il tuo parlare.

È la notte un’ eredità di anime nere.

Ed è la luna

rotondo libro d’ argento volante.