A Z A F R Á N Y C I N A B R I O
e d i c i o n e s
Tres poemas procedentes de
LE DIJE Y ME DIJO
Antología Poética
RESTOS HUMANOS
Aquí han amado, aquí, en el fondo de este valle. LOS GRANDES JUGADORES, 19
El Sinanthropus Calingastensis,
el que se defendía del olvido con un palo.
Aquí su metatarso, un solo diente,
calota corcho de alma desgraciada.
Aquí está el rudimento de su espera
en manos de los grillos,
el rompecabezas de su sombra jugado inútilmente.
Dejaba sus amigos en guitarras y cartas,
y andaba callejones pos la dicha
entrever lejos cuando
un mamut le puso la pata.
De su vida quedaron más que rosas grabadas
en piedras otoñales y una pizca en el viento
de susto,
pulgaradas de chamuyo en la fuente
y en la higuera dos nombres enlazados
que nadie puede leer.
Este era un señor que fue el casino
por un whisky o dos, mirar mujeres,
jugar nunca, expresó;
pero a modo de broma ya está,
puso una ficha al 5 y se le dio
desgraciadamente.
De ahí para adelante es la historia de siempre.
Hasta abunda tanto el desengaño
que una noche fatal
el numerito aquel se le negó muchísimas veces.
Entonces ha salido apurado a la calle,
seco de solemnidad,
y dirigiéndose al parque elige un árbol,
prefiere no sé qué rama y fallece.
Sin duda que al árbol se le desprendió una lágrima;
pero allá en el casino, cuando se enteraron,
a nadie se le movió una hoja.
ELLOS
Sentados fría noche árbol desnudo
en altas ramas bajo lunar ceniza
se acurrucan.
Han metido cabeza bajo el ala,
otros pían,
se mueven prestamente haciéndome lugar
pero yo todavía no alcanzo
plumaje etéreo.
Ellos salieron del bar,
se soltaron de las barbas del tiempo,
cayeron en desuso.
Ahora habitan la noche.
Aperchados en el árbol se corren
dándome espacio.
Ya voy ya voy ya voy,
no crean que voy a quedarme aquí,
esperen tranquilos,
pago la cuenta y estoy con ustedes.
