A Z A F R Á N   Y   C I N A B R I O

e      d      i      c      i      o      n      e      s


Dos poemas procedentes de

FLORES DEL ALMA

Poesía reunida

Macedonio Palomino

 

 

A LA DIVINA PRODVIDENCIA -Himno- (Fragmento)

Señor, Señor, yo vengo a tus altares
a inclinar reverente mi cabeza,
vengo a elevar mis débiles cantares,
vengo a admirar tu celestial grandeza.
Señor, vengo a pedirte que me ampares
que apartes de mi vida la impureza,
y envuelto de tu luz en los fulgores,
mitigues de mi vida los dolores.

Tú me has criado, Señor, con la ternura
de un padre amante a su hijo pequeñuelo
y has dado a mi razón esa luz pura
de la fe y la esperanza; don del cielo.
En ellas hallo alivio a mi amargura,
en ellas halla el corazón consuelo,
y ¡cuántas veces, de sufrir cansado,
del borde del abismo me han salvado!

De la nada he venido yo a la vida,
me formaste del polvo de la tierra,
y un alma de tus labios desprendida
mi humilde ser, mi corazón encierra.
Mira esa alma a tus pies: está rendida,
te ha ofendido, Señor, pero destierra
la severa mirada de tus ojos,
al verla ante tu altar puesta de hinojos.



AMOR DEL SIGLO

Amo a una hermosa y cándida muchacha
aunque es a mi pesar muy contrahecha;
no es flaca, es solamente muy estrecha;
no es jorobada, pero sí se agacha.

Algún pollo dirá que es de fea facha,
y lo que es peor, de muy remota fecha,
y que ya no conserva ni una mecha,
pero en cambio de todo, es muy ricacha.

No temo de los cócoras la chicha,
ni que a mi amada la apelliden chocha;
mi calma todo con paciencia escucha:

cifro en su amor mi más completa dicha,
porque ya nadie su caudal derrocha,
y si es poco el amor, el hambre es mucha.


 

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