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Azafrán y Cinabrio

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III Premio Internacional de Poesía Desiderio Macías Silva

I Premio Internacional de Poesía Macedonio Palomino para obra publicada

I Premio Internacional de reseña Azafrán y Cinabrio

 

 

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DESIDERIO MACÍAS SILVA

Una breve semblanza - y algunos de sus poemas

 Desiderio Macías Silva - 1994

  

Desiderio Macías Silva nació en Asientos, Aguascalientes, en el centro de México, el 31 de marzo de 1922; falleció en febrero de 1995. Luego de una infancia rural en aquellos parajes semidesérticos, fue a estudiar en el Seminario Conciliar de Aguascalientes. Se trasladó a la ciudad de México, donde estudió Medicina en la Universidad Nacional, en la que participó dentro de la asociación cultural Netzahualcóyotl. Allí mismo publicó poesía en la revista Espiral, entre otras.

En Aguascalientes participó con el grupo Paralelo y llegó a recibir el primer lugar de los Juegos Florales, premio que recibió nuevamente en 1972, cuando éste ya se había convertido en el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes, por el libro Ascuario.

Aparte de su práctica como cirujano y poeta, su actividad intelectual lo llevó al estudio de las lenguas antiguas, en las que llegó a profundizar en el latín, griego, hebreo y arameo, hasta escribir un libro acerca de la relación del español con sus fuentes arcaicas. Sobre estos temas impartió cátedra en la Universidad Autónoma de Aguascalientes, institución a la que dotó del apotegma Se lumen proferre (Proyectarse en luz) y de la que fue Presidente de la Junta de Gobierno; también en esa casa de estudios dirigió la revista Voz universitaria.

Luego de publicar algunos cuadernillos, incluso en compañía de otros autores, su obra poética se completa con títulos como:

Ascuario (Joaquín Mortiz, México, 1973)

Poemas (Oasis, México, 1983 - Incluye Ascuario, Jaspe y Sardónix, Pentagrazul, y Paraskeví )

Jaspe y Sardónix (Universidad Autónoma de Aguascalientes, México, 1985)

Pentagrazul (Universidad Autónoma de Aguascalientes, México, 1989 - Incluye Ascuario, Pentagrazul, Jaspe y Sardónix, y Relámpagos la sangre)

Pentagrazul (Verbum, Madrid, 1993)

Apocatástasis (Universidad Autónoma de Aguascalientes, México, 1994 - Incluye Icosaedro, Relámpagos la sangre, y Jaspe y Sardónix)

El crítico literario Benjamín Valdivia ha dicho que la poesía de Desiderio Macías Silva "impresiona por los reverberantes periplos incantatorios que hace en el espectro invisible de la luz, en el espacio reflejado y en el destino de la música en incendio".

 


Breve selección de poemas de Desiderio Macías Silva

 

De Ascuario:

 

RÍE CON NADIE EL NIÑO

Ríe
con nadie
el niño

Tiende
sus brazos
a nadie.

—Más allá de los rayos infrarrojos
y los ultravioleta,
intercambiamos
guiños
los
ángeles.

 

ANDA LA ESTRELLA BAJA

Anda la estrella baja,
y yo habré de traerla,
y ella arderá
del techodel jacal:
Esto pensó mi padre.

Pero ya en el jacal
dijo la estrella:
No seré tu farol,
sino tu cama.

Y éste es
el secreto
de mi nombre.

 

POESÍA

Si las untan
de cárceles

y a través
de las grietas
las fogatas
todas
se toman
de la mano,

y también
las paredes
y los barrotes
arden,
esto es poesía.

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De Jaspe y Sardónix :

HE

A Efraín Huerta

Haz de cobre un caballo; ponlo al fuego
justo hasta que la piel se le derrita,
y suéltalo en la mies: es dinamita
la mies que a sus relámpagos entrego.

Y forjé mi caballo, y era ciego.
Desató el septentrión furia inaudita,
y fogón de ulcerada malaquita
el que al pecho me araño y me restriego.

Mas oíd, podredumbre y cieno en brama:
Yo de cada rajuela de su llama
potros haré... Con tedio alzo la copa;

bebo hasta el fondo, y a través de ella
de improviso en el alba cada estrella
es un potro con alas que galopa.

 

De Icosaedro:

10

Las tinieblas que adviertes son lumbre rezagada.
Su blindazón, no obstante perversos artificios,
es quebradiza, puedes sin muchos sacrificios
raerla hasta el rayo a que gruñe aferrada.
Hoy amor dictamina perlustral alborada
y pues tú, yo, nosotros, ellos, piedras preciosas
orgullo de su túnica, he aquí que mimosas
flautas por nuestro nombre celestial uno a uno
nos convocan. El áulide era Giordano Bruno.
Yo por mí nunca hubiera pensado tales cosas.

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De Pentagrazul:

 

TABLILLAS DE HIRCANIA, 4

Fue por eso, en mi opinión,
que aunque bengalí o ausonio
cada tigre es su demonio
y su propia perdición,
se entificó la noción
de la estría en general,
y se le mostró en vitral.
El vitral (confer Salegro),
era un relámpago negro,
pero en forma de chacal.

TABLILLAS DE HIRCANIA, 5

Hoy el sinedrio regente
proclama con alborozo
la institución del sollozo
torquemado eternamente.
Hay putas, rock y aguardiente.
Sólo en aquesta espelunca
un tigre de garra trunca
se arrupestra en su alarido:
Mejor nos hubiera sido
no inventar las rayas nunca.

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