Tres poemas procedentes de
LE DIJE Y ME
DIJO
Antología
Poética
RESTOS
HUMANOS
Aquí han amado, aquí, en
el fondo de este valle.
El Sinanthropus Calingastensis,
el
que se defendía del olvido con un palo.
Aquí su metatarso, un
solo diente,
calota corcho de alma desgraciada.
Aquí está
el rudimento de su espera
en manos de los grillos,
el
rompecabezas de su sombra jugado inútilmente.
Dejaba sus
amigos en guitarras y cartas,
y andaba callejones pos la
dicha
entrever lejos cuando
un mamut le puso la
pata.
De su vida quedaron más que rosas grabadas
en
piedras otoñales y una pizca en el viento
de susto,
pulgaradas
de chamuyo en la fuente
y en la higuera dos nombres
enlazados
que nadie puede leer.
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LOS GRANDES JUGADORES,
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Este era un
señor que fue el casino
por un whisky o dos, mirar
mujeres,
jugar nunca, expresó;
pero a modo de broma ya
está,
puso una ficha al 5 y se le
dio
desgraciadamente.
De ahí para adelante es la historia
de siempre.
Hasta abunda tanto el desengaño
que una noche
fatal
el numerito aquel se le negó muchísimas
veces.
Entonces ha salido apurado a la calle,
seco de
solemnidad,
y dirigiéndose al parque elige un árbol,
prefiere
no sé qué rama y fallece.
Sin duda que al árbol se le
desprendió una lágrima;
pero allá en el casino, cuando se
enteraron,
a nadie se le movió una hoja.
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ELLOS