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Azafrán y Cinabrio

e    d     i     c     i     o     n     e     s

Benjamín Valdivia (ed.):
La muerte de Venus

Otto-Raúl González:
Diez colores nuevos

Stephen Crane:
Los jinetes oscuros. Poesía completa.

Luis Manuel Pérez-Boitel:
No llames en la noche

Benjamín Valdivia
Senderos de un publicista.
Diálogos con la obra de Eulalio Ferrer.

Hugo de Sanctis:
Canción al prójimo

Jorge Leónidas Escudero:
Le dije y me dijo. Antología poética.

Agustín Cortés Gaviño:
...Y otros regresos. Obra literaria reunida.

Benjamín Valdivia et al :
Hablar en lenguas. Poemas traducidos en ocho idiomas.

Javier Báez Zacarías:
Para asuntos comerciales

Colección "Autores contemporáneos":
* Víctor Sahuatoba: Cuaderno de San Miguel
* Miguel Aguilar Carrillo: Laberinto del cuerpo

 

 

 

 

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Cinco poemas procedentes de

LOS JINETES OSCUROS

Poesía completa de Stephen Crane

24

Vi un hombre persiguiendo el horizonte;

a cada vuelta se aceleraban ambos.

Estaba sorprendido por esto;

abordé al hombre.

“Es inútil,” dije,

“nunca podrás—”

“Mientes,” gritó,

y siguió corriendo.

25

He aquí la tumba de un hombre malvado,

y cerca, un espíritu severo.

Allí venía una lánguida muchacha con violetas,

pero el espíritu le detuvo el brazo.

“Flores para él no,” dijo.

La muchacha lloró:

“Ah, yo lo amaba.”

Pero el espíritu, áspero y ceñudo:

“Flores para él no.”

Ahora, esta es la cosa —

si el espíritu fue justo,

¿por qué lloró la muchacha?

26

Se levantaba ante mí una enorme colina,

y escalé largos días

a través de regiones de nieve.

Cuando tuve ante mí el panorama desde la cumbre,

pareció que mi labor

había sido para ver jardines

tendidos a distancias imposibles.

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27

Un joven con ropajes relucientes

fue a caminar por un bosque siniestro.

Allí encontró un asesino

ataviado con vestidura de antiguos días;

malencarado entre la maleza

y blandiendo tremolante daga

corrió hacia el joven.

“Caballero,” dijo este último,

“Estoy encantado, créame,

de morir así,

en este estilo medieval,

acorde a las mejores leyendas;

¡Ah, qué jubilo!”

Entonces recibió la cuchillada, sonriendo,

y murió, contento.

28

“La Verdad,” dijo un viajero,

“Es una roca, una poderosa fortaleza;

con frecuencia he ido a ella,

incluso a su más alta torre,

desde la cual el mundo parece negro.”

“La Verdad,” dijo un viajero,

“es un hálito, un soplo,

una sombra, un fantasma;

por mucho la he perseguido,

pero jamás he tocado

la orilla de su manto.”

Y yo le creí al segundo viajero;

pues la verdad era para mí

un hálito, un soplo,

una sombra, un fantasma,

y jamás he tocado

la orilla de su manto.

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